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sábado, 21 de abril de 2012

140.- (FP09) El conocimiento de sí mismo


 

Filosofía perenne de Aldous Huxley (Cap 9)

Resumen y comentarios

 

1.      En otras criaturas vivientes, la ignorancia de sí es naturaleza; en el hombre, es vicio. Boecio.
2.      El vicio es esencialmente malo, porque aparte de ser dañoso en sí mismo, eclipsa a Dios. En esencia es hijo de la ignorancia, pues desconoce las consecuencias directas e indirectas del erróneo proceder. Esta ignorancia, en sus orígenes es voluntaria, pues todos disponemos de medios suficientes para neutralizarla. Pero preferimos ignorar muchas de nuestras acciones y comportamientos, porque no nos conviene ventilar aquello que en el fondo hacemos porque creemos nos conviene o apetece, a pesar de la carga moral que conlleva.
3.      Pero la ignorancia es mala porque conduce a una conducta irreal. Esto emerge como una falsa humanidad y la ocultación, en suma, de nuestra divina base.
4.      El conocimiento de uno mismo es tan antiguo como la filosofía clásica, con Socrates y Platón.[1] Antes que Sócrates, los expositores indios de la Filosofía perenne, expusieron el tema. Y de igual modo los cristianos.
5.      El hombre sabe muchas cosas; pero no se conoce a sí mismo. Eckhart
6.      Chuang tse hace referencia a la alegoría del despertar de un sueño, una constante en la Filosofía perenne. Es el despertar de la necedad, pesadillas de placeres ilusorios, y la serena certidumbre de la beatitud al despertar.
7.      El progreso espiritual se logra sí, y solamente sí reconocemos al “yo” como nada, y a la Divinidad que lo abarca todo. Es la comparación entre el cero y el infinito, que refiere Carlo Carreto. [NP][2]
8.      "El desplazamiento del temor por la Caridad mediante la práctica de la humildad; he aquí en qué consiste toda la ascesis de San Bernardo, su comienzo, su desarrollo y su término." (Etienne Gilson[3])
9.      El motor de la ignorancia es el temor. El temor es un sentimiento que no puede eliminarse por sí mismo, ni con nuestras capacidades. Sólo se neutraliza por la absorción del “yo” en una causa más grande que mis propios intereses y capacidades. Si ese “mas grande” es la Divina base, que no puede ser amenazada por nada, el temor se diluye en confianza, a pesar de todos los avatares de la vida.
10.    En pocos hombres y mujeres es el amor de Dios lo bastante intenso para eliminar estos proyectados temor y ansiedad por personas e instituciones amadas. Y la razón radica en que pocos hombres son lo bastante humildes para ser capaces de amar como donación total.
11.    La humildad no consiste en ocultar nuestros talentos y virtudes, en considerarnos peores y más ordinarios de lo que somos, sino en poseer un claro conocimiento de todo lo que falta en nosotros y en no exaltarnos por lo que tenemos, puesto que Dios nos lo dio generosamente y que, con todos Sus dones, nuestra importancia es aún infinitamente pequeña. Lacordaire[4].
12.    Catalina de Siena escribió el ejemplo de las dos celdas, la física y la espiritual, la primera para hacer silencio exterior y la segunda para hacer silencio interior. En realidad las dos celdas son una sola, pues responden a la misma actitud. No puedes estar en una sin estar en la otra, pues el ruido entra por cualquier rincón.
13.    Alguien podría pensar que esto es sinónimo de autismo, de aislamiento sensorial y afectivo. Aquel que así piense, está claro. No ha comprendido nada.


[1] gnosti te autvn (nosce te ipsum). Esta inscripción, puesta por los siete sabios en el frontispicio del templo de Delfos, es clásica en el pensamiento griego. En todos los tiempos muchos pensadores han reflexionado sobre ella con variados matices siguiendo el ejemplo de Sócrates y Platón[1]. La sabiduría de Occidente comienza, en su vertiente filosófica, con este pensamiento, intentando alejarse de adivinanzas y supersticiones.
[2] Carlos Carreto Nació en 1910 y murió en 1988. Diplomado en Historia y Filosofía, fue maestro por muchos años. Ganó el concurso para director didáctico. Después de la AC siguió la vocación de Hermanito de Jesús, orden fundada por Charles de Foucauld. Fue un escritor fecundo y siempre actual.
A los 23 años entró en la Juventud Italiana de Acción Católica (GIAC) en Turín. Responsable del Nord-Italia con la República de Saló, fue presidente central. Organizó el encuentro de los vascos en 1948. Fundó la Oficina Internacional de la “Jeunesse Catholique”. Es autor de “Cartas del desierto”.
[3] Étienne Gilson (París, 13 de junio de 1884Cravant (en el departamento de Yonne) 19 de septiembre de 1978). Filósofo e historiador de la filosofía francés, uno de los más destacados autores de la neoescolástica y especialista en Santo Tomás de Aquino.
[4] Jean-Baptiste Henri Lacordaire O.P. (Recey-sur-Ource, 1802-Sorèze, 1861), político, orador y religioso francés. Abogado de la Universidad de París, se inscribió en el enciclopedismo, pero la lectura de Chateaubriand le llevó de nuevo a la fe (1823). Sacerdote en 1827, entró en contacto con Felicite de Lamennais y formó parte de la redacción de L’Avenir, (El Porvenir), junto con Carlos Renato Montalembert. Trazaron un programa sobre el pensamiento social cristiano. “El Porvenir” tuvo un gran impacto en la opinión pública, abogaba por la renovación de la Iglesia, lo que despertó recelos dentro de los mismos católicos, luego el periódico fue cerrado y reprobado por el Papa. Ya que fue puesta en duda la ortodoxia de la revista se sometió a la decisión pontificia y se apartó de Lamennais.

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