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jueves, 10 de mayo de 2012

147.- (FP16) La Oración

 

FILOSOFÍA PERENNE de Aldous Huxley (Cap 16)

Resumen y comentarios

Oración

1.      Hay cuatro estilos de oración, la petición, la intercesión, la adoración y la contemplación. Petición es pedir algo para uno, intercesión, para otros, adoración es la alabanza y la contemplación es la quietud, la pasividad atenta.
1.      La petición es la que refleja una actitud más egoísta. No requiere del amor a Dios, ni lo expresa. Requiere un fuerte sentimiento de centrado en el “yo” y en los propios deseos, seguros de que ahí fuera alguien escucha y obedece a nuestras peticiones. Es el “hágase mi voluntad”. Y como proclama Rhonda Byrne[1] en su libro “el secreto”, basado en la ley de la atracción, si uno se propone un objetivo con suficiente deseo y voluntad, es muy probable que al final lo consiga. Obtener lo que se desea por medio de la petición egoísta es una forma de húbris, que invita su condigna y apropiada némesis. Así, el folklore del indio norteamericano está lleno de historias acerca de gente que ayuna y ora egoístamente, para obtener más de lo que un hombre razonable debería tener, y que, al recibir lo que pidió, ocasiona con ello su propia caída.
2.      Los tres deseos de los cuentos de hadas suelen siempre terminar en un desastre.
3.      La única serie de peticiones lícitas son las que se proclaman en las diferentes cláusulas del Padrenuestro, en concreto “hágase tu voluntad” y “danos hoy nuestro pan de cada día”. La primera engloba y da sentido a la Oración, la aspiración sincera de que en todo momento se cumpla la voluntad divina, y la segunda, es el abandono a la providencia que sabe muy bien, qué necesitamos materialmente cada día.
4.      La intercesión demuestra tu preocupación por el otro, tu amor al punto que te eriges como su abogado. Es el medio, ante Dios de amar al prójimo y su expresión.
5.      La adoración es la vía del conocimiento unitivo de la Divinidad y la expresión del amor a Dios. Y la contemplación o quieta mirada es junto con la adoración, las formas superiores de oración. De hecho, las dos anteriores, petición e intercesión son lo que habitualmente se denomina “rezar”.
6.      Sólo en los puros de corazón y pobres de espíritu, la realidad no está deformada por la separación de la Unidad que oscurece, y no queda interpuesta por ninguna placa de creencias.
7.      La oración es el acto más perfecto y divino de que sea capaz un alma racional. Es, de todos los actos y deberes, el más indispensablemente necesario. Agustine Baker.
8.      San Anselmo hace una bella comparación. Dios es el Sol que ilumina todas las cosas (es la Luz del día “diei”), por el puedes ver, pero a Él, como al Sol, no le puedes mirar de frente, porque quedarías ciego.
9.      El que desee trato con Dios, es decir el que desee orar, debe ante todo ser humilde, tener pleno sentimiento y convencimiento de sus propias miserias, y de la vanidad del mundo –dice Law-. Un mundano engreído, podrá rezar sin parar, recitar letanías, pero será incapaz de orar. La devoción es la aplicación de un corazón humilde a Dios como única felicidad.
10.    [NP] “No he venido a sanar a los justos, sino a los pecadores”, dice Jesús. ¿Pero quién es justo? Nadie lo es, sólo Dios es justo. Por tanto la frase es “no he venido a sanar a los que se creen justos”. Y de eso hay mucho. Creerse justo hace que no se reconozca la propia naturaleza, que nos creamos superiores a los demás, henchidos de nosotros mismo. En un alma así, su tierra, que pudo haber sido buena, se ha llenado a base incluso de buenas acciones (no digamos de malas), acometidas con vana gloria, en un pedregal lleno de zarzas, donde la buena semilla no puede crecer. Por eso, la condición sine qua non para orar es la humillación, es decir, allanar la tierra, limpiarla, humillarla. Ningún engreído de sí mismo puede orar. Cuanto más haya de ti en ti, menos podrá Dios habitar en ti. Es la frase, más o menos de Eckhart.
11.    La oración comienza siendo una actividad, una práctica religiosa, similar a los ritos y liturgias. Pero esa actividad, en realidad aunque se califique de oración es tan sólo una primera aproximación, que se conoce como “rezar”. Pasar de rezar a orar es pasar de hacer un conjunto de prácticas religiosas a un status vital.
12.    [NP] Cada místico tiene su propio camino de oración, su propio sendero de vida interior. Agustine Baker, Eckhart, San Ignacio, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, William Law, en general todos coinciden, sin embargo en que el recorrido va desde las oraciones verbales y mentales, pasando por la representación de imágenes y escenas, y la meditación de textos bíblicos. Pero esta es la primera parte del camino, donde el alma necesita de apoyos físicos, sensoriales para “imaginarse” un diálogo con Dios. En este recorrido, el alma tiene que tratar permanecer un tiempo centrada en la imagen, en la frase, en la idea “en torno a” la divinidad. Pero con ello merodea el objetivo, pero no lo ataca directamente. La vía directa empieza con la adoración para desembocar en la contemplación, que es la máxima expresión de vida de oración. El tiempo que el alma emplea en orar, se va prolongando poco a poco, de modo que aunque dedique un cierto tiempo diariamente al recogimiento interior y exterior, este estado, desborda los límites estrechos de ese tiempo, para anegar poco a poco el resto de la vida. Es como un río que se desborda e inunda los márgenes y riberas a su paso, hasta derramarse por todo el campo. Y así, el alma termina viviendo en oración permanente, incluso entre los pucheros de las tareas diarias, incluso en sueños. Es el estado contemplativo de Presencia y quietud.
13.    [NP] El proceso contemplativo es el auténtico proceso de mortificación, de renuncia al yo. Esto lo describe San Juan de la Cruz como las noches oscuras. La primera noche es la del sentido, donde se anulan las potencias de la mente. La segunda y mucho más dolorosa, es la noche oscura del espíritu, donde se anulan las potencias del alma, donde el yo, o lo que quedara de él, se extingue completamente. Es como si en vida murieras, como si a un globo le pincharas el látex, y explotara, fundiéndose el aire de dentro con el que le rodea. Pero para eso, el continente del globo ha de extinguirse. Y ahí radica el dolor, el la pérdida de la “aparente identidad”, la que creemos que tenemos, para recuperar nuestro verdadero “yo”, el que quedó perdido en el Edén.
14.    Este proceso conlleva una considerable carga de sufrimiento.


[1] Rhonda Byrne (12 de marzo de 1951) es una guionista y productora de televisión australiana, más conocida por El Secreto una película y un libro sobre Nuevo Pensamiento que vendieron casi dos millones de DVD y cuatro millones de copias respectivamente en menos de seis meses. The Secret o "El Secreto" es tema de debate en "e-mails, chats, oficinas...". Ha tenido gran impacto en la cultura (sobre todo en Estados Unidos). La película fue doblada al español Hispanoaméricano en el 2007.

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