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jueves, 10 de mayo de 2012

154.- (FP23) Lo milagroso




 

FILOSOFÍA PERENNE de Aldous Huxley (Cap 23)

Resumen y comentarios

 

Lo milagroso

1.      El milagro y todo lo que le rodea, relevaciones, profecías, iluminaciones, es un acontecimiento tan excepcional, que centrar las creencias en lo milagroso es una aberración de la fe, un divertimento religioso que no tiene ningún valor imprescindible. Si la vida espiritual necesitara de los milagros para crecer, estaríamos ante un sistema religioso ajeno a la realidad de la vida y de las gentes.

2.      Los místicos deploran este apego como gesto de debilidad.
3.      Levitar, entrar en éxtasis, perder el sentido es en palabras de Condren, recibir los afectos de Dios de un modo demasiado carnal. Además, hacen pensar como si fuera necesario experimentar estos arrebatos para convencerse de que estamos en el buen camino.
4.      Según los sufíes, los milagros son como velos interpuestos entre Dios y el alma. Igual opinan los hindúes, los taoístas y los budistas.
5.      Lo milagroso no conduce a la conversión de los no conversos.
6.      Por otro lado, los materialistas, que ignoran lo que es la espiritualidad, tratan de convencer a la gente de que los milagros no existen.
7.      Los expositores de la Filosofía perenne, sí aceptan los milagros, pero los admiten como acontecimientos excepcionales y en absoluto fundamentales para el crecimiento de la espiritualidad.
8.      En el Evangelio se indica claramente en qué circunstancias y hasta qué punto debería usarse la facultad de la curación psíquica: "¿Es más fácil decir al enfermo de parálisis: Tus pecados son perdonados o decirle: Levántate, deshaz tu cama y anda?" El que pueda "perdonar pecados" puede usar sin peligro el don de curación. Pero el perdón de los pecados sólo es posible, en plenitud, a aquellos que "hablan con autoridad", por ser abnegados cauces del Espíritu divino.
9.      Generan en los creyentes un sentimiento bipolar de amor y pavor, pues se les admira por su santidad.
10.    Los que no son santos, pero tienen el poder por delegación de la autoridad, el pecador les ve como cauce de gracia. El contacto entre el pecador y el Espíritu divino no es directo, sino por cauce intermedio de un mediador, el sacerdote.
11.    Y luego están los curanderos, mitad magos, mitad embaucadores, capaces de sofronizar a las gentes con sus métodos. La casta más curiosa, muy abundante en Latinoamérica es la de los santeros de santería. Tras cobrar emolumentos nada despreciables, dejan el alma vacía, barrida y desestructurada, preparada para que todos los demonios imaginables pueblen sus mentes y sus cuerpos.

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